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Asesoría legal de startups: 5 documentos más importantes de una startup española

Se dispone cada vez en internet mucha información sobre la asesoria legal para startups promoviendo la posibilidad de los emprendedores realizar el apoyo jurídico a su empresa por ellos mismos. Esto suele pasar cuando una startup todavía no cuenta con medios suficientes para cubrir los altos honorarios de despachos de abogados, pero tiene ganas de desarrollar el negocio.

En esta entrada veremos cuáles son las materias esenciales en la asesoría jurídica de startups en España, con qué documentos legales más importantes debe contar un emprendedor antes de lanzar la actividad, así como vamos a analizar los supuestos en los que una startup puede sustituir asesoría legal de startups externa (por ejemplo, dado los conocimientos propios o la utilización de modelos de contratos básicos disponibles en la web). Abordamos además el tema de cómo podría una startup ahorrar los costes de gestoría de startups y su asesoramiento jurídico.

De una forma muy generalizada, podríamos destacar los siguientes grupos de documentos legales básicos con los que cualquier startup debe contar:

(1) Estatutos Sociales & Pacto de socios

En muchas gestorías ofrecen suscribir estatutos sociales básicos de un par de folios  (o aun peor, los estatutos tipo que ofrece CIRCE, por ejemplo) que apenas reflejan las necesidades de una empresa IT.

En mayoría de los casos, al firmar los estatutos sociales en la versión genérica ofrecida por gestorías, consultorías o notarías que no sean expertos en derecho de las nuevas tecnologías, dentro de un cierto tiempo la sociedad o bien acaba con problemas con inversores y limitaciones de actuación, o bien acude a otro profesional para que le ayude a modificar los estatutos sociales según la necesidad real abonando unos honorarios extra.

Además de la confirguración correcta del accionariado, las juntas y notificaciones, es de suma importancia determinar bien el código CNAE para poder acogerse en el futuro a las ayudas públicas o beneficios fiscales.

Muchas empresas en su fase inicial optan por los estatutos sociales sencillos porque desconocen si realmente vale la pena recabar asistencia de un abogado especialista en tecnologías, cuyos honorarios son más elevados, cuando no están seguros si el negocio prospera.

La realidad es que estas dudas son normales y lógicas y acompañan a cada emprendedor, ya que nadie sabe el futuro que nos espera. No obstante, todo ello no quiere decir que debemos dejar una empresa sin el debido asesoramiento.

Es cierto que en una agencia inmobiliaria los estatutos sociales no es algo que necesita un amplio desarrollo e inversión de dinero; ahora bien, en una startup, y sobre todo si hablamos del sector fintech, lo es.

¿Por qué?

Es importante cubrir los riesgos antes de que suceda un problema o antes de que un inversor esté interesado en realizar inversión y empiece la due diligence. Nada más haya algún interesado en financiar el proyecto, la empresa deberá entregar la documentación disponible para una due diligence. El retraso o ausencia de documentos podrá provocar la pérdida del inversor o la entrega de documentación perjudicial para los fundadores.

Por tanto, en el caso de startups es aconsejable recurrir a un abogado del derecho tecnológico que pueda prestar servicios de asesoría de calidad, analizar la actividad de la empresa, las relaciones entre socios, sus objetivos, ofrecerles una estructura societaria y fiscal adecuada, redactar los documentos idóneos para esta sociedad que no requieran modificaciones en un futuro (ahora bien, sí que es cierto que los inversores suelen introducir modificaciones en los estatutos y pactos de socios a la entrada).

Aquí siempre es recomendable contar con un pacto de socios. Muchos emprendedores empiezan a desarrollar la actividad obviando este documento importante porque o bien tienen confianza, o bien no lo consideran importante, o bien desconocen para qué sirve. Os recomendamos no olvidar de este tipo de acuerdo, siendo este básico de casa a futuro.

(2) Contratos

Una startup deberá contar, como mínimo, con los siguientes contratos:

  • Contratos de confidencialidad

Aquí hablamos de tres tipos de contratos:

– El contrato con los propios empleados.

– El contrato con la alta dirección.

– El contrato con terceras partes (inversores, socios de negocio, consultores).

No olvidemos de que en la fase inicial, cuando se hace la primera introducción y ofrecimiento del business project de una startup, no se suele firmar ni NDA, ni cualquier otro documento que restrinja al inversor. Es mucho mejor que nos lo firmen, pero casi ningún inversor lo permite. Los profesores durante mis estudios en el IE repetían que los inversores en la “fase cero”, o sea la etapa de presentación del proyecto, pueden recibir tres propuestas iguales en un mes, el motivo por el que nunca firmarán ningún acuerdo de confidencialidad para no salir perjudicados; optarán por no seguir con negociaciones. Es las fases más avanzadas los inversores podrán firmarlo, entregando sus propias cláusulas de confidencialidad.

Dado lo anterior, en esta fase es posible omitir la redacción de este contrato, pero una vez superado el nivel, habrá que acudir a un asesor. En esta web podrán encontrar varios modelos de NDA.

  • Cartas de intenciones y condiciones básicas (LOI, MOU, term sheet)

Lo que sí que es aconsejable, a pesar de que los inversores suelen entregar su propio modelo, es tener redactado el acuerdo de intenciones o el term sheet (las condiciones básicas en las que una startup estará abierta a entrar en negociaciones).

¿Qué condiciones son esenciales?

Por ejemplo, no perder el control sobre su negocio, salvaguardar confidencialidad y exclusividad con otras startups del mismo nicho, estipular un plazo para la due diligence y la fecha límite del cierre (o sea, evitar que se pierdan otras propuestas de inversión).

Lo esencial en este tipo de documentos es tener claro si hablamos de una carta de intenciones vinculante o no vinculante, así como saber ligar bien las cláusulas de interés.

  • Contratos de retribución variable

Otro contrato fundamental es regulación de la remuneración, es decir, especificar cómo se retribuirán los empleados, la alta dirección, los consultores, etc.

(3) Protección de datos personales, web y compliance

Actualmente, en internet, están colgados numerosos formularios de contratos del derecho digital: desde la política de cookies y privacidad hasta la protección de datos personales y política de ciberseguridad.

En efecto, una empresa tecnológica no puede fallar en tener redactados los buenos acuerdos de este tipo, sobre todo en vista de las sanciones muy elevadas por incumplimiento e incluso la responsabilidad penal por delitos cometidos en el seno empresarial. No es algo con lo que vale la pena arriesgar sobre todo en una etapa inicial del proyecto.

Según mi práctica, en una fase más desarrollada nadie tendrá tiempo para revisar estas cláusulas y ajustarlas a la realidad jurídica. Su abogado procederá no solo a elaborar estos documentos, sino también actualizarlos según cambios legislativos paulatinamente.

En esta fase un buen especialista debe valorar la necesidad de una política de compliance corporativo.

(4) Cláusulas generales de contratación

Si el servicio está dirigido al público en general y es previsible que los servicios sean contratados por multitud de personas naturales o jurídicas, es absolutamente indispensable contar con las condiciones de compraventa (contratación) que se colgarán en la web corporativa de una startup y que deberán aceptar todos los usuarios y consumidores al adquirir los servicios.

La experiencia demuestra que las cláusulas generales de contratación de calidad no pueden ser redactadas por una persona que no sea especialista en la materia, así que es este caso habrá de acudir a la firma jurídica.

(5) Contrato modelo con proveedores principales

Respecto a los contratos con principales socios de negocio, es aconsejable para una startup, con la finalidad de ahorrar los medios económicos y hasta que consigan financiación, solicitar a un despacho de abogados que les preparen un modelo de contrato con proveedores principales de una startup. Este modelo lo podrán ajustar según las necesidades en cada caso concreto, pero ya no se tratará de la redacción desde cero, sino adaptación.

Por ejemplo, si hablamos de un contrato de agencia, se podrá elaborar unas cláusulas comunes para este tipo de negocio y luego variar el contenido según el agente, su procedencia, el modo de actuación y fijación de precios y el encargo concreto.

Así son los documentos básicos con los que debe contar cualquier startup, sobre todo si hablamos de una startup fintech.

De todos estos contratos, en mi opinión profesional de abogada, yo diría que el único que una startup puede diseñar contando con sus propios medios, es el NDA, y solo en el caso de que los socios posean conocimientos jurídicos y conozcan los riesgos del sector (por ejemplo, en lo relacionado con la propiedad intelectual).

No obstante, cada proyecto debe ser analizado en función del modelo del negocio y el tipo de la empresa, sus servicios, riesgos y socios de negocio. Su asesoría legal de startups le deberá orientar qué documentación es esencial para su sector, qué hay que cubrir en primer lugar y qué es lo que puede esperar.

Aconsejamos no olvidar de los pactos de socios fundadores, cláusulas básicas de financiación, acuerdos de servicios externos (suministros, alquiler, etc), cesión de propiedad intelectual, transmisión de participaciones sociales, documentos básicos de asesoría laboral y de seguridad social, etc., que una startup podrá necesitar dependiendo de la fase en la que se encuentra.


Si su startup necesita recibir asesoramiento jurídico, no dude en ponerse en contacto con nosotros vía email: info@supralegit.com o por teléfono +34 645 619 128.

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Autora: Abogada Inga Agoshkova, colegio de abogados de Valencia

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